jueves, 15 de diciembre de 2016

TIPOS DE CIBERACOSO

En la entrada anterior vimos lo que era el ciberacoso y un ''pequeño'' ejemplo que encontramos por la red sacado de una película.

Sin embargo, debemos señalar que existen diferentes tipos de ciberacoso, aunque  a primera vista pudiéramos pensar que eran todos iguales:

  • Ciberacoso (en sentido estricto): acoso entre adultos. Tanto la víctima como el acosador son mayores de edad.  
  • Ciberacoso sexual: acoso entre adultos con fines sexuales.
  •  Ciberbullying (ciberabuso o cibermatoneo): acoso entre menores.  
  • Ciberacecho (Cyberstaking): seguimiento de los movimientos de la víctima vía online.  
  • Grooming (child grooming o cybergrooming): pedófilos o pederastas que intentan ganarse la confianza y el cariño de menores vía online. 
  • Cebo (Luring): estrategias que usan los pedófilos vía online para atraer a niños o niñas a encuentros fuera de la Red.
  • Web apaleador: web creada para hacer ciberbullying sobre algúna un o una menor, metiéndose con él/ella de manera pública y ridiculizándolo/la. Se puede incitar a otros internautas a participar en el abuso.  
  • Flame: provocación mediante un mensaje incendiario enviado a un foro o lista de correo, que tiene como objetivo crear reacciones airadas de sus participantes. Estos mensajes tienden a contener insultos u ofensas y puede estar dirigido a todos en general o a alguien en particular.  
  • Guerra de notificaciones: utilizado en algunos casos por ciberacosadores para implicar a un proveedor de servicio contra la víctima.




En el siguiente vídeo observamos los diferentes tipos de ciberacoso que existen:



Fuente: http://ciberacoso.net/

miércoles, 14 de diciembre de 2016

CAUSAS Y CONSECUENCIAS DEL ACOSO ESCOLAR

Las causas del acoso escolar pueden ser diversas. Un motivo común es el abandono del sistema educativo, pues sabemos que los acosadores tienen una baja tolerancia a la frustración. Es necesario tener en cuenta la trivilización de la violencia y el hecho de que en muchos casos se fomente el éxito mediante la rivalidad, la competitividad entre iguales y la ridiculización, que también pueden desencadenar en este tipo de actitudes.
Las consecuencias para la víctima son bastante claras dadas sus características y las de su entorno. Pueden tener una baja autoestima que sea constante (y no como un hecho pasajero) y puede descender el rendimiento escolar en algunos casos. Puede sufrir ansiedad por ir a la escuela y, a largo plazo, trastornos de tipo psicológico como, por ejemplo, trastornos obsesivo-compulsivos (TOC).
Por otro lado, las consecuencias para el agresor dependen bastante de camino que sigan y de la gente con la que se junte, pero partiendo de la base de que s u conducta no cambie puede tener consecuencias bastante negativas. Carecerán de capacidad de autocrítica, de empatía y de sentimiento de culpabilidad, así como de sentido de la responsabilidad. Al igual que la víctima, los síntomas pueden perdurar en la edad adulta.

 http://www.actualpsico.com/causas-y-consecuencias-del-acoso-escolar-o-bullying/

Métodos para combatir el acoso escolar-LA PREVENCIÓN

Anteriormente hemos estado comentando diferentes aspectos sobre el acoso escolar que definían, en parte, en qué consistía toda esta problemática tan actual. Hemos hablado de sus diversas manifestaciones, de los participantes que forman parte del mismo, y de sus causas y consecuencias. Todo esto queda muy "bonito" en la teoría ya que, ¿quién nos dice a nosotr@s que algún día nos veremos inmersos en una situación de este calibre? ¿Cómo nos enfrentaremos y cómo resolveremos este tipo de problemas? ¿Cómo aplicamos, entonces, la teoría a la práctica?



En este sentido, es importante hablar de dos estrategias fundamentales para combatir el bullying: la prevención y la detección-actuación.


En este post nos centraremos en qué consiste la prevención.  

Alumnos y alumnas del I.E.S. Laxeiro (Lalín) en un taller 
sobre la convivencia, organizado por la orientadora del centro.
Según la Real Academia Española de la lengua, el término prevención se refiere a la preparación y disposición que se hace anticipadamente para evitar un riesgo o ejecutar algo. Si pensamos en el entorno escolar y cuál sería la mejor estrategia de prevención adecuada a las circunstancias, pronto nos percataremos de que la clave se sitúa en fomentar la convivencia.


De este modo, la escuela no debería ser un espacio  donde solamente se enseñen meros conocimientos teóricos, sino un lugar donde el alumnado adquiera, además, valores que contribuyan a su desarrollo como personas. La ley, por lo tanto, centra su atención en este aspecto, instando a que los contenidos curriculares del centro tengan en cuenta esta realidad, haciendo hincapié en puntos como la atención a la diversidad de manera individualizada. En estos documentos, además, se describe el modelo de convivencia a implantar, el marco normativo, los objetivos y las medidas que hay que tomar para llevarlos a cabo. 

Una iniciativa muy interesante para la promoción de la convivencia es la enfocada en la mediación entre el alumnado, en la que los propios alumnos y alumnas son los que median en los conflictos, fomentando el acuerdo para una solución pacífica. 

  


En el caso concreto del ciberacoso, la prevención debe llevarse a cabo teniendo en cuenta tres ejes principales:

1) Por una parte el profesorado y el centro, que deberá desarrollar medidas de control como el pleno conocimiento de las páginas web y de los ordenadores del mismo, así como establecer normas de uso, controlando de alguna manera que son respetadas.

2) Otro eje fundamental es el del alumnado, al que habrá que concienciar de que la exposición de su identidad en la red puede conllevar una serie de problemas, además de proporcionarles una serie de consejos para que sepan como actuar en el momento en el que empiecen a percibir que son víctimas de acoso escolar. 

3) Por último, pero no menos importante, es el eje de los padres familiares, los cuales deberán encontrar un equilibrio entre el control casi policial del uso de internet por parte de sus hijos, y la plena libertad para hacerlo. Es decir, para que las posibles víctimas o acosadores tengan confianza con sus padres para que estos puedan evitar ese futuro negro, es necesario que dichos progenitores o familiares entiendan que  prohibiendo el uso de la red, o un control excesivo del mismo, lo único que haría es promover un efecto contrario a lo que pretenden, que sus hijos e hijas se encierren en sus cuartos, estableciendo así una gran barrera entre ellos y su confianza, que poco a poco se irá haciendo más y más gruesa.





Después de este breve repaso por las principales medidas de prevención para el acoso escolar, esperamos que os haya quedado claro lo que a nosotr@s, y es que, como dice el dicho, "es mejor prevenir que curar". No obstante, en el siguiente post, os daremos algunas pinceladas sobre cómo actuar cuando la prevención no ha sido suficiente.

* Para más información sobre la prevención del acoso escolar os dejamos esta conferencia TED, de la mano de Enríque Pérez-Carrillo de la Cueva:

jueves, 8 de diciembre de 2016

Métodos para combatir el acoso escolar - LA DETECCIÓN / ACTUACIÓN

Recordamos que ayer estuvimos comentando un punto clave para la lucha contra el bullying, la prevención. Hablábamos de que lo fundamental para evitar que se desarrollen situaciones de este tipo era promover la convivencia, siendo una práctica cada vez más frecuente, la mediación por el alumnado.

Pero, ¿qué ocurre cuando cuando nuestros mecanismos de prevención no son suficientes y el acoso se hace visible en nuestros centros? Pasaremos, entonces, al otro mecanismo de lucha, LA DETECCIÓN-ACTUACIÓN.



La detección del acoso escolar, como su propio nombre indica, será competencia fundamental del personal del centro en el que se desarrolla, por lo tanto, dependerá de su grado de implicación, sobre todo, por parte del profesorado.

Fuente: AVALCAE
 (Asociación Valenciana contra el acoso escolar)
Como podemos deducir, cualquier proceso de detección de estas circunstancias ha de basarse en mecanismos de observación de señales características que nos darán toda la información necesaria para tomar cartas en el asunto cuanto antes. Entre estas señales de las que hablamos nos podemos encontrar con: (1) un clima de tensión permanente, en el que las conductas disruptivas y la calma tensa son frecuentes; (2) alumnado implicado con frecuencia en conflictos, teniendo en cuenta que el acosador, muchas veces, se camufla en estos grupos para no ser visibles o, incluso, se hace ver como amigo de la víctima; (3) ausencias al centro escolar por parte de las víctimas; (4) cambios de humor, nerviosismo o enfermedades fingidas por por parte de las víctimas; y (5) el espacio en el que se sitúan en el aula o en el patio, teniendo en cuenta que los alumnos excluidos suelen estar en lugares aislados o en aquellos que les permitan abandonar el aula cuanto antes.

Pero, ¿y si no somos capaces de observar estas señales? Debemos entonces utilizar otro tipo de estrategias como: (1) cuestionarios indirectos con los que se puede detectar a los posibles alumnos de carácter violento, utilizando preguntas que nos aporten información válida para actuar; (2) el buzón amigo, en el que los alumnos acosados podrán depositar su denuncia de manera anónima; (3) e-mails de ayuda, teléfonos gratuitos y webs de información del centro; (4) las pizarras denuncia para que los testigos puedan denunciar casos de acoso a compañeros; y (5) la participación activa de los docentes ya que, dada nuestra posición privilegiada en contacto constante con nuestros alumnos, debemos aprovechar para observar en todo momento. 

Y una vez detectada la situación de acoso, ¿cómo actuamos? Existen unas pautas de intervención específicas, tanto para padres como para profesores, aunque hay que tener en cuenta que la mejor estrategia será la actuación conjunta de ambos. Estas pautas deben basarse siempre en la comprensión y apoyo de la víctima y en la rehabilitación y reinserción del acosador.

En lo que compete a los padres, estos deben tener claro que la familia es la cuna de las relaciones sociales. La educación recibida en el hogar determinará, en muchos casos, el tipo de vida social que se desarrolle. Es por eso que lo interesante es llegar a un modelo de equilibrio entre un control excesivo y el libertinaje, en el que aprendan cómo afrontar situaciones difíciles. Si esto no es suficiente para bloquear el afloramiento del bullying, tendremos que tener en cuenta si nuestro hijo o hija es la víctima o el acosador

En el primer caso, hay que romper la llamada "ley del silencio",  es decir, no esperar a que sean ellos los que nos expliquen qué les sucede. Hay que estar un paso por delante para poder demostrarles, siempre con serenidad, que cuentan con nuestro máximo apoyo y que juntos saldremos de esta, promoviendo que controlen la situación y que se relacionen con otros compañeros y compañeras. Además, será imprescindible poner en conocimiento al centro escolar de la situación, y tomar mano de ayuda profesional.

En el caso de que seamos padres del acosador, debemos mantener la calma, anticipándonos, de nuevo, a las circunstancias; intentaremos que nuestros hijos desarrollen empatía para con las víctimas, procurando que se pongan en su lugar; les haremos ver que todos nuestros actos tienen consecuencias. Si, con todo esto,  no somos capaces de mantener la situación bajo control, debemos pedir ayuda profesional.

En el caso de los profesores, para tratar a la víctima deberán proporcionarle protección, aplicando las medidas de control pertinentes; se intentará que la víctima acepte la situación, evitando así la huida y autoinculpación; y se aplicarán medidas que aumenten la autoestima de la víctima. Cuando se trata del acosador, será necesario un control para impedir que los ataques continúen; debemos detectar  de manera clara, qué persona o personas son las responsables de dichas situaciones; se inculcará el valor de la responsabilidad de lo propios actos; y separaremos al acosador de sus aliados (disgregación). 

En todo este proceso será imprescindible la colaboración del resto de compañeros y compañeras, volviendo a la base de la prevención, la promoción de la convivencia.

En el caso concreto del ciberacoso, que puede y suele estar ligado a otro tipo de agresiones presenciales, debemos conservar las pruebas durante todo el tiempo (capturas de pantalla ,imprimir páginas...), antes de iniciar cualquiera acción con la persona agresora; trataremos de identificar a los posibles acosadores, a través de la dirección IP, con ayuda de informáticos, de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado..., sin violar los derechos de privacidad; será una buena medida contactar con la compañía del medio utilizado para el acoso para saber cómo proceder para obtener la información necesaria; y, si es el caso, denunciar el acoso a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. 


Tenemos que tener en cuenta que, para llevar a cabo todas estas acciones será necesario enmarcarnos en la más absoluta discreción y confidencialidad, además de tener en consideración aspectos como las características y naturaleza de las acciones analizadas, la naturaleza y difusión de las acciones, la facilidad/dificultad para detener el acoso, edad y características psicológica de los participantes y, sobre todo, la repercusión e impacto en la víctima. 

Aquí os dejamos todo lo que está en vuestra (nuestra) mano. En el siguiente post sobre "métodos para combatir el acoso escolar" hablaremos, más concretamente, de programas específicos contra el acoso escolar.

*En este vídeo resumen de "Psicoactiva" se explica muy bien todo lo que acabamos de hablar: https://www.youtube.com/watch?v=6zN6b1rMR9Q

lunes, 5 de diciembre de 2016

Métodos para combatir el acoso escolar- PROGRAMAS Y LEGISLACIÓN EN ESPAÑA

Anteriormente en este apartado sobre "métodos para combatir el acoso", estuvimos hablando de cómo evitar que se desarrollen estas circunstancias, mediante la prevención, y de cómo detectarlo y actuar, en caso de que estemos ante situaciones semejantes.

Actualmente, en España, además de la legislación vigente en contra del acoso escolar, existen una serie de iniciativas para su combate. Entre estas iniciativas destacan los planes de mejora de convivencia en los centros, de existencia obligatoria, de acuerdo con la ley orgánica de educación (artículo 124.1) . Dentro del plan de convivencia de cada centro, debe haber un reglamento en el cual figuren claramente las normas de comportamiento y conducta que cada alumno debe respectar. Además, cada comunidad autónoma desarrolla sus propios protocolos de acoso escolar. 

Hay distintos programas e iniciativas innovadoras, entre los cuales destacan: 



(1) El programa ARBAX (Against racial bullying and xenophobia), cuyo principal objetivo es contribuir a a prevención y detección del acoso escolar de tipo racial.

(2) KiVa contra el acoso escolar, un programa para prevenir y afrontar el acoso en las escuelas de Turku, Finlandia, centrado en la figura de observador. 



(3) Programa Buentrato, un programa de prevención entre iguales.

(4) Programa mybullying, herramienta online desarrollada por la conplutense de Madrid, que crea un mapa social de clase en base a un cuestionario colectivo, proporcionando medidas para evitar el aislamiento de los estudiantes más vulnerables. 

Por lo que respecta a la legislación, en España no es hasta el 2015 que, con la Ley Orgánica 1/2015 se añade el acoso escolar como delito en el artículo 172 del Código Penal. Esta ley se aplicará de diferentes maneras dependiendo de la gravedad de las consecuencias: si culmina en suicidio, si se detecta una negligencia por parte de los profesores o padres...

En Galicia, la  principal referencia dentro del corpus legal gallego en lo que afecta a la convivencia en el ámbito escolar es la Lei 4/2011, del 30 de junio, de convivencia y participación de la  comunidad educativa. Más concretamente en su capítulo tercero se centra en el acoso escolar. Esta ley se desarrolla en el decreto 8/2015 del 8 de enero del 2015.